
"A menudo se hace hincapié sobre el egoísmo de tantas personas que
permanecen insensibles ante los sufrimientos de los demás. Sin
embargo, no faltan personas que sienten espontáneamente estos
sufrimientos y estas desgracias y deciden intervenir. Entonces se
lanzan: hablan, toman iniciativas. Pero he aquí que ignoran que
hacer el bien requiere toda una ciencia.
Alguien está ahogándose y os lanzáis al agua para salvarle. Si
no sabéis que lo primero que hará es agarrarse a vuestros brazos,
y por tanto paralizaros, ambos moriréis. Quizás diréis que sabéis
esto. Sí, pero este ejemplo debe ser interpretado y extendido a
muchos otros casos de la vida. Cualesquiera que sean las
circunstancias, primero hay que pensar en mantener la libertad de
nuestros miembros, es decir no dejarse paralizar por las
exigencias de aquellos a quienes deseamos ayudar, sino nos
hundiremos con ellos. ¡Cuántas personas han sido víctimas del
bien que deseaban hacer! Después se encerraron en sí mismas e
incluso toda su vida se lamentaron de haber tratado de ayudar a
los demás. Debemos sin embargo continuar deseando hacer el bien,
pero a condición de saber cómo hacerlo. Es decir mantener
nuestros miembros, o más exactamente, nuestros brazos libres."
Omraam Mikhaël Aïvanhov










