“El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo”(1 Juan 2:6).Un hombre, mientras trabajaba en una tienda de calzados,notó que del lado foráneo, bajo una temperatura fría, unpequeño niño, descalzo, si mantenía a la puerta de unapanadería prójima a su tienda, buscando aprovechar un pocoel aire caliente que venía de allá. Él no sabía lo quepodría hacer delante de aquella situación. Mientras mirabapara el niño, vio aproximarse una señora que paró y conversóun poco con el niño. Luego a continuación ella lo agarró porla mano y trajo hasta a la zapatería donde le compró zapatosy medias. El niño, virándose para la mujer, preguntó: “¿Laseñora es esposa de ¿Dios?” Ella contestó: “No, mi hijo, soyapenas una de sus hijas.” “Bien, sabía que la señora erapariente de él.” El …
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No hay nada mas perfecto que el amorAutor: Corintios 1:13Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe. Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios - el saber más elevado -, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta amor nada soy. Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve. El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza de la verdad. …
Para cambiar tu vida debes cambiar tu manera de pensar. Detrás de
todo lo que haces hay pensamientos. Toda conducta es motivada por
una creencia y toda acción es incitada por una actitud. Dios reveló
esto miles de años antes de que los psicólogos lo
entendiran: “Tengan cuidado de cómo piensan; la vida es modelada
por sus pensamientos” Proverbios 4:23.
Imagina un paseo en un bote con motor en un lago, con el piloto
automático puesto en dirección hacia el este. Si decides dar vuelta
atrás y dirigirte al oeste, tienes dos posibles maneras de cambiar
el rumbo del barco. Una es tomar el timón y físicamente “obligarlo”
a que se dirija en la dirección opuesta a la que señala el programa
del piloto automático. A pura fuerza de voluntad podrás vencer al
piloto automático, pero sentirás la resistencia todo el tiempo.
Finalmente tus brazos se cansarían de la tensión, soltarías el timón
y el barco retomaría inmediatamente el …