Como decía hace un momento, somos los constructores de nuestro propio destino. Los constructores de nuestro propio ambiente, nuestro propio mundo. Y sin embargo, seguimos pensando que son “otros” los que tienen el poder y que son ellos los que deben solucionar las situaciones que se presenten.
Vemos que algo sucede, que algo nos molesta, que algo serio está sucediendo y pensamos “pobre gente, están sufriendo”. Y eso es una proyección de nuestra mente errada y lo estoy aceptando.
Como en el juego de los niños, sus dibujos, sus obras, su ambiente, todo era factible de cambiar y corregirse. Así nosotros en nuestro mundo de ilusión podemos corregir nuestras proyecciones erradas. Si aceptamos que nosotros o los demás estamos cometiendo pecados, le estamos dando fuerza, poder y existencia a algo ilusorio.
Es que lo estoy viendo… o lo estoy tocando… o lo estoy padeciendo. ¿Cómo es que no existe? Recuerda que lo que cada uno de nosotros acepta, es lo que existe en este mundo para cada uno.
Si desde que naces te dicen: como tú eres pobre y humilde, nunca podrás tener una casa o un coche o una educación, te lo crees y no logras nada de eso. No lo crees, haces tu mayor esfuerzo y todo puedes lograrlo. Y eso es lo que ha estado sucediendo… lo que nos han dicho, lo creemos. Si estás consciente de que se trata de una ilusión, le quitas automáticamente el poder que pudiera haber tenido. “El mundo es horrendo, existe hambre, guerra, enfermedad, dolor y sufrimiento”. ¿Qué estoy haciendo? Reforzando todo lo que eso. Le estoy dando poder.
Mientras yo siga sin cambiar mi percepción de las cosas, seguiré “viéndolas o sintiéndolas” mal y a eso le doy poder. Nadie puede perdonar un pecado que considere real. Es el perdón el instrumento que Jesús nos ha dado para corregir nuestra percepción errada, pero si sigues creyendo y aceptando que existe el pecado ¿cómo podrás perdonarlo?
Cada vez que veas algo, lo que sea, recuerda que Dios está ahí. Cada vez que veas a un hermano, sin importar qué es lo que esté haciendo, recuerda que tú y él, son UNO mismo, puro, perfecto, eterno, tal como Dios nos ha creado y todo cambiará.
Saludos cariñosos de Rita Calderón
Otros articulos interesantes:
Escribe tu comentario