Dios según el Ocultismo
Tomado del libro “El Ocultismo” del Doctor Gerard Encausse (PAPUS)
“Cuando queremos tener una representación del ser humano es siempre la
imagen
De su cuerpo físico la que surge ante todo en nuestra mente, y sin embargo
vemos con un poco de reflexión [que] no hace más que albergar y manifestar
al verdadero ser, al espíritu que lo gobierna.
“Es posible quitar millones de células del cuerpo físico, por ejemplo al
cortar uno de los miembros, sin que por ello la unidad de la conciencia
sufra el menor daño. El hombre intelectual que hay en nosotros es por sí
mismo independiente de los órganos que son tan sólo apoyos y medios para su
comunicación.
“No es menos cierto, sin embargo, que en nuestro estado actual nuestros
órganos físicos nos son muy útiles y a veces indispensables para podernos
remontar al plano de acción espiritual y de comprensión. Sin esta base
totalmente física, nuestras deducciones tendrían el carácter vago y místico
de las especulaciones estrictamente metafísicas.
“Pero un análisis superficial sólo puede llevarnos a confundir al hombre
intelectual con el hombre orgánico, o a suponer la voluntad como
completamente solidaria de la marcha de los órganos.
“En forma análoga, al plantearse el tema de Dios, en la mayoría de los
casos se
Llega a uno de los excesos que habremos de señalar a propósito del hombre.
“El conjunto de los seres y las cosas existentes alberga y manifiesta la
divinidad, como el cuerpo físico del hombre alberga y manifiesta a su
espíritu. Pretender considerar a Dios sin apoyarse en todas sus
manifestaciones físicas es correr el riesgo de perderse en las nubes de la
metafísica, esa región incomprensible para la mayoría de las inteligencias.
Será, pues, basándonos en la constitución humana, por un lado, y en la del
Universo, por otro, que podremos intentar tener una idea de Dios.
“En el hombre hemos visto un ser físico, o más bien orgánico, que funciona
en
Forma maquinal, igual durante la vigilia que en el sueño. Por encima de
este ser
orgánico hemos considerado otro, el ser intelectual que entra en acción al
despertar y se manifiesta casi exclusivamente durante el estado de vigilia.
“La parte orgánica del ser humano responde a la idea que nos hemos formado
de la Naturaleza. Es la misma fe [ley] determinista y regular la que dirige
la marcha del hombre orgánico y la del Universo, este último formado por
órganos cósmicos en vez de órganos humanos.
“El ser intelectual en el hombre se parece, aunque de una manera elemental
a la idea que nos podemos forjar de Dios. Las correspondencias entre el
hombre físico y el hombre intelectual nos dan luces sobre las
correspondencias entre la
Naturaleza y Dios, en igual forma como aquellas que existen entre el ser
psíquico y el espíritu del hombre, pueden iluminarnos analógicamente sobre
aquellas entre el hombre y Dios.
“Por consiguiente, ahora podemos afirmar en principio que, si nuestra
analogía es válida, Dios se manifiesta a la vez a través de la Humanidad y
la Naturaleza,
Obrando en conjunto sobre estos dos grandes principios cósmicos y gozando,
sin
Embargo, de una existencia propia e independiente.
“Pero la Unidad Primera, así concebida, no puede intervenir en la acción
de las
Leyes naturales, así como la Mente consciente humana no interviene, en
estado
Normal, en el funcionamiento del corazón ni en el del hígado.
“El hombre es el único creador y juez de su destino. Es libre de obrar a
su antojo en el radio de acción de su fatalidad, lo mismo que el viajero de
un tren o un buque puede moverse como quiera dentro de su cabina o
compartimento. Dios no puede entonces ser cómplice de los fallos humanos,
como el conductor del tren o el capitán del barco no son responsables de los
antojos o caprichos de los viajeros que conducen hacia su destino.
“Debemos, pues, a fin de evitar errores en lo sucesivo, distinguir el
hecho de que Dios, tal como nos aparece a primera vista, es el conjunto de
todo cuanto existe, al igual que el ser humano es el conjunto de todos los
órganos y facultades perceptibles en un primer momento. Pero el verdadero
hombre, el Espíritu, es distinto de sus cuerpos físico y astral, y de su ser
psíquico, a los cuales comprende y domina. Por lo mismo el Dios-Unidad es
distinto de la Naturaleza y de la Humanidad, a las cuales comprende y domina
Hablando en una forma simplista, la Naturaleza es el cuerpo de Dios y la
Humanidad es la Vida de Dios, como en el hombre el cuerpo material es el
cuerpo orgánico, y sus cuerpos astral y psíquico constituyen los principios
vitales, siempre en referencia al hombre-orgánico, no al hombre-espíritu,
quien, como ya hemos dicho, no usa de estos principios sino como un medio de
manifestación.(1)
“Por otra parte, no es menos cierto que el espíritu del hombre está
estrechamente relacionado, a través de sus sentidos internos, con la más
pequeña parcela de su organismo, y aunque no obre directamente sobre ella,
ésta puede manifestarse al espíritu por medio del sufrimiento o dolor físico
En la misma forma, Dios está presente, mediata o inmediatamente, en todos
los rincones de la creación. El está en cada uno de nosotros así como la
conciencia humana está presente, actuando como receptora o motora en cada
una de nuestras células.
“La naturaleza y el hombre obran entonces libremente, completamente
influenciados por la acción divina que impulsa al universo hacia el progreso
sin intervenir despóticamente sobre las leyes de la naturaleza o los actos
humanos, en forma similar al capitán del barco que dirige el navío hacia su
destino previsto sin intervenir en los detalles de la maquinaria motriz
(imagen de la naturaleza), ni tampoco en las ocupaciones de los pasajeros.
El capitán dirige globalmente todo el sistema y no se ocupa de aquello que
sucede en el interior de los camarotes. Sin embargo, su acción se ejercerá,
aunque no de forma directa:
1. Sobre la maquinaria, a través del portavoz;
2. Sobre los pasajeros, mediante los reglamentos de a bordo
redactados por el mismo(2).
“En cábala, se llama Padre el principio divino que actúa sobre la marcha
general del universo (acción rectora); Hijo, el principio que obra sobre la
humanidad, y el Espíritu Santo aquel que ejerce su influencia sobre la
naturaleza. Estos términos místicos indican, pues expresiones diversas de la
fuerza creadora universal.
“El Universo, concebido como un todo animado, está compuesto por tres
principios, que son: la naturaleza, el hombre y Dios, o, para usar el
lenguaje de los hermetistas, el Macrocosmos, el Microcosmos y el Arquetipo.
“Sobre estos temas de la teodicea, el ocultismo se identifica en general
con las
doctrinas cabalísticas. … Dios es concebido como un ser completamente
personal y distinto a su creación, en la que está presente, a la manera que
el hombre está presente en su cuerpo, sin perder su unidad.
“Por lo mismo, Dios se encuentra en nosotros. Es allí, y no en una región
situada
más allá de las nubes, donde debemos buscarle y encontrarle.”
(1) En principio, Dios existe en potencia en su unidad inefable. Es la
primera persona de la Trinidad,el Dios Padre. Luego, El se revela a sí mismo
y se crea todo un mundo inteligible, manifestándose como el pensamiento o la
razón universal. Es la segunda persona de la Trinidad, el Dios Hijo.
Finalmente, El produce y actúa, su voluntad se ejerce y su pensamiento se
realiza fuera de El. Es la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu. Al
pasar eternamente por estos tres estados, Dios nos brinda la imagen de un
círculo cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna.
(Robert Fludd, Filos. Mors., Secc. I, Lib. II, Cap. IV; siglo XVI)
(2) El principio del universo es el padre de la tríada inteligible.
(Porfirio, siglo III)
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