"Algunas personas audaces se escudan en el miedo que inspiran en los demás para poder realizar sus proyectos. Por esto los audaces aprecian mucho a los miedosos; no les sirven ciertamente de ninguna ayuda en sus empresas arriesgadas o en sus fechorías, pero por lo menos no les molestan, y se apartan prudentemente ante su paso.
El Cielo, por su parte, no aprecia a los temerosos, porque se asemejan a cántaros agujereados que no retienen nada: ante las dificultades y obstáculos olvidan su credo y son capaces de las peores cobardías. El Cielo busca seres audaces, intrépidos, seres que, una vez han hallado la luz, se ponen a su servicio, y se enfrentan a todos los obstáculos que puedan alzarse tanto en el exterior como en el interior de ellos mismos."
Omraam Mikhaël Aïvanhov










