Extracto de “El Camino más fácil”

Mabel Katz

“En el arte hawaiano del Ho’oponopono se utilizan dos herramientas muy
importantes: “te amo” y “gracias”. Cuando las usamos en voz alta y se las
decimos a alguien, son tremendamente poderosas y valiosas. Cuando alguien
nos hace algo que consideramos injusto, cuando una persona nos dice algo que
nos molesta, en vez de contestar, en vez de darle nuestro punto de vista y
tratar de convencerla de que tenemos razón, podemos repetir en nuestra mente
las veces que sea necesario: “Te amo. Te amo. Te amo” , o “Gracias. Gracias.
Gracias”.
Estas herramientas suelen provocar resultados sorprendentes. A veces la
persona se disculpa cuando menos lo esperábamos, otras veces, puede que siga
en lo mismo, pero uno ya no lo nota ni se siente afectado. Con cierta gente,
las dificultades son más pasajeras que con otras. Con algunas personas
tenemos más recuerdos. No debemos olvidar que todo cambia según nuestra
percepción de los eventos, las personas y las situaciones. Lo mismo pasa con
los demás. Todo depende de su percepción, su punto de vista, sus memorias.
La vida es como una película que vimos ya muchas veces y sigue repitiéndose
una y otra vez porque seguimos reaccionando constantemente.
Nuestra reacción a los problemas es una repetición de recuerdos. Las
dificultades suelen ser obstáculos que ya hemos encontrado antes pero que
jamás hemos resuelto . Por esta razón, la situación regresa para darnos la
oportunidad de reaccionar de forma diferente. La gente suele aparecer en
nuestras vidas para movilizarnos y mostrarnos las partes de nosotros mismos
que necesitamos cambiar. Las relaciones son simplemente espejos en los que
nos vemos reflejados.
Tenemos la posibilidad de elegir no reaccionar. Podemos poner la otra
mejilla. La mejilla del amor. Sabiendo esto, podemos tomar mayor conciencia
y elegir hacernos responsables. Por ejemplo, si uno tiene problemas con sus
hijos, lo mejor es hablarles cuando están dormidos. Lo único necesario es
decirles que los amamos y que les agradecemos que estén en nuestra vida. No
es propicio darles nuestros puntos de vista, a menos que ellos los pidan.
Tampoco es productivo tratar de convencerlos de que uno tiene razón y ellos
no. Es muy difícil saber lo que es bueno para nosotros. ¿Cómo podemos saber
lo que es bueno para los demás?
El agradecimiento es también una herramienta muy poderosa. Cuando uno se
siente deprimido o angustiado, lo mejor es pensar en todas las cosas buenas
que tiene en su vida . Practicando esto, muy pronto nos cambia la energía.
Nos elevamos, estamos más allá de los problemas. A veces no nos damos cuenta
de todo lo que tenemos porque nos concentramos en aquello que “creemos” nos
falta. En realidad ya lo tenemos todo, incluyendo el amor. Sólo debemos dar
nuestro permiso para recibirlo y poder así experimentarlo.
No podemos esperar que los demás nos hagan felices. Sólo podemos encontrar
verdadero Amor adentro nuestro. El secreto de la felicidad no está en buscar
afuera ni en buscar más, sino en desarrollar nuestra capacidad de amar y
disfrutar.

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