
La esperanza es una parte importante del viaje espiritual, mas sólo es una parte del todo, un paso en el camino. No permitas que la esperanza se vuelva fantasía y sueños acerca del futuro. De vez en cuando, una persona vive en ese mundo de la imaginación, y porque ese mundo es más pacífico y armonioso que la experiencia terrenal, la fantasía se vuelve la realidad de esa persona. Admitimos que eso es un extremo de la conducta humana, pero indica una dimensión de la esperanza, que no es constructiva.
Hoy considera tu conducta en el pasado y determina si la fantasía y los castillos en el aire te han sostenido. No te condenes si eso ha sucedido.
Si has participado en fantasías y sueños dañinos, describe la fantasía o ilusión. Haces esto de modo que puedas estar consciente de la tendencia a fantasear.
Ahora, y en cualquier momento que la esperanza tienda a volverse fantasía, recuerda: La esperanza me anima para seguir adelante, pero nunca me lleva al triunfo.










