Autor Thorwald Dethlefsen
La proyección de la culpa
Este problema tiene una trascendencia inabarcable. La humanidad ha adquirido la costumbre de buscar disculpas en el mundo exterior para todo lo que no debería ser. La escala de los culpables abarca desde los miembros de la familia hasta el gobierno, desde las circunstancias de la época hasta la sociedad misma y es a esos culpables a quienes el individuo quiere cargar la responsabilidad de su propio destino. Esta proyección de la culpa se ha sublimado hasta hacerse una ciencia que, bajo el título de psicología y sociología, sanciona este error colectivo.
Todos hablan de cómo los factores del mundo exterior influencian y marcan al hombre. El psicoanálisis y el "grito primordial" buscan las causas de una perturbación neurótica en la infancia, en la educación y en situaciones traumáticas entre padres e hijos. Ya falta poco para que se acepten oficialmente en la psicoterapia los métodos de regresión y entonces se creerá encontrar de repente las causas en las vivencias prenatales.
Por diferentes que sean los muchos métodos y teorías de tratamiento, todos tienen algo en común: siempre se buscan las causas de una situación o de una perturbación en el mundo exterior. Si uno hace que un individuo nos informe sobre su destino, indicará para cada situación y simultáneamente, cuales son las circunstancias y las personas culpables de la misma.
Será muy difícil eliminar el cuento de hadas de la influencia del mundo exterior en esta era de abundancia de sociólogos. Porque toda teoría que permite la proyección de las culpas contará siempre con toda seguridad con una mayoría absoluta. Lo que ofrece el esoterismo en cuanto a este problema, es mucho menos gustoso y práctico, pero como contraprestación le muestra al individuo cómo puede cambiar realmente su destino, le muestra un camino para salir de la enfermedad, cumpliendo así lo que todos los. demás solamente pueden prometer.
No hay influencias exteriores que forman al individuo, no es la educación la que forma al hombre ulterior, no hay culpables del destinó del individuo. No hay bacterias ni virus que produzcan enfermedades. Todos los que creen tener pruebas exactas de lo que acabo de negar, se equivocan en un punto: todo lo que se considera como pruebas, se apoya en realidad sobre observaciones de relaciones, que son sólo correlaciones. Estas dicen por ejemplo que al parecer en cierta enfermedad infecciosa, siempre se encuentra presente cierto virus, o que en la vida de un delincuente juvenil las relaciones familiares presentan ciertas características, que tras una cierta perturbación neurótica siempre se hallan problemas con la madre. Estas correlaciones todavía son ciertas porque anuncian solamente que cada vez que se manifiesta una cosa, también se manifiesta la otra.
Aquí surge el paso siguiente tan favorito de la ciencia que nada tiene de "científico": la interpretación de todo esto como causalidad. De la observación "siempre cuando entonces también" se pasa furtivamente a un "a causa de esto también lo otro". Pero es justamente esta transformación de los resultados la que ya no es correcta. No se niega que en cierta enfermedad se hallen al mismo tiempo ciertos virus, pero la fe resultante de ello, de que estos virus sean la causa de la enfermedad, hará reír a las generaciones venideras tan cordialmente como nosotros nos reímos de la teoría de que la tierra es un disco. Así que no es tan fácil negar nuestra afirmación de que no existe ninguna influencia del mundo exterior.











El problema es que nuestros médicos actúan como si fuésemos sólo un cuerpo, somos humanos y evidentemente que las bacterias y los virus pueden estar presentes en la enfermedad, pero nuestro sistema inmunológico está fuertemente influido por el estado de ánimo. Es más, a veces, hay síntomas exactos a enfermedades sin ninguna prueba objetiva que explique su causa, porque su causa es únicamente psicológica. Hasta que los médicos no entiendan esto tendrán muchos problemas para curar a sus pacientes.
No estoy de acuerdo, la psicología busca el origen de los trastornos de manera objetiva tanto en los factores externos como internos.
Soy médico y todos los días me doy cuenta que no sé nada de medicina. Excelente