Ley del Servicio
Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul
El servicio puede definirse como el efecto espontáneo del contacto con el alma, el cual es tan definido y estable que la vida del alma puede afluir al mecanismo que el alma debe obligatoriamente emplear en el plano físico. Así puede expresarse la naturaleza de esa alma en el mundo de los asuntos humanos. El servicio no es una cualidad ni una acción, tampoco una actividad que la gente debe realizarla esforzadamente, ni un método para salvar al mundo. Debe captarse con claridad esta diferencia, de lo contrario será errónea la actitud que adoptemos respecto a esta trascendental demostración del éxito que ha obtenido la humanidad en el proceso evolutivo. Servir es una manifestación de la vida. Es un anhelo del alma y es tanto un impulso evolutivo del alma como el instinto de autopreservación, o como la reproducción de la especie es la demostración del alma animal. Este es un enunciado de gran importancia. Es un instinto del alma, si podemos emplear una expresión tan inadecuada y, por lo tanto, innato y peculiar al desarrollo del alma. Constituye la característica sobresaliente del alma, así como el deseo es la característica sobresaliente de la naturaleza inferior. Es un deseo grupal, así como en la naturaleza inferior existe el deseo personal. Es el impulso hacia el bien grupal. Por lo tanto, no puede ser enseñado ni impuesto sobre persona alguna como evidencia deseable de la aspiración, que actúa desde afuera y está basada en la teoría del servicio. Es sencillamente el primer efecto verdadero que se evidencia en el plano físico, de que el alma comienza a expresarse externamente.
Ni la teoría ni la aspiración harán ni podrán hacer de un hombre un verdadero servidor. ¿Por qué se demuestra tanta actividad para prestar servicio en el mundo?
Sencillamente porque la vida, las palabras y los hechos del primer gran Servidor del Mundo, Aquel que vino a demostrar con toda claridad lo que es esencialmente el servicio, han producido lógicamente efectos, y los hombres intentan hoy ansiosamente imitar Su ejemplo, sin comprender que por la imitación no obtendrán resultados verdaderos, sino que sólo llegarán a ver las posibilidades existentes.
En la actualidad, se busca con tanto ahínco dónde poder servir y se realizan tantos esfuerzos filantrópicos. Sin embargo, todo ello está profundamente coloreado por la personalidad y, con frecuencia, produce mucho daño, porque la gente procura imponer sus ideas sobre cómo servir y también sus técnicas personales a otros aspirantes. Quizás sean sensibles a la impresión, pero interpretan erróneamente la verdad y son influidos por los objetivos de la personalidad. Deben aprender a poner el énfasis sobre el contacto con el alma y familiarizarse con la vida egoica y no sobre el aspecto forma del servicio. Quisiera pedirles a quienes responden a estas ideas y son sensibles a la impresión del alma (que interpretan a menudo erróneamente la verdad y son influidos por los objetivos de la personalidad) que pongan el énfasis sobre el contacto con el alma y no en el aspecto físico del servicio. La actividad del aspecto físico realiza la ambición personal, y los envuelve en el espejismo del servicio. Al poner cuidadosa atención en lo esencial del servicio - el contacto con el alma-, éste será expresado en forma espontánea, en líneas correctas y dará muchos frutos. El servicio altruista y la profunda afluencia de la vida espiritual demostrada últimamente en el trabajo mundial, es un esperanzado indicio.
Muchas personas poseen tanta teoría respecto al servicio y su expresión, que no prestan servicio alguno ni captan comprensivamente el período de dolor que precede siempre a un más amplio servicio. Las teorías obstruyen el camino hacia la veraz expresión y cierran la puerta a la verdadera comprensión. El elemento mente es demasiado activo.
LA LEY DEL SERVICIO
La Ley del Servicio rige el futuro. En la antigüedad el aspirante se dedicaba a servir a su propia alma, poniendo el énfasis sobre la propia salvación individual, siendo lo único que consideraba. Luego vino el período en que el servicio al Maestro ya la propia alma se consideraba de primordial interés; se servía al Maestro y se acentuaba el deber hacia él, porque contribuía a la salvación del individuo. Hoy se emite una nueva nota - la nota del progreso sirviendo a la raza y practicando el olvido de sí mismo.
Algún día llegarán a comprender que la Ciencia del Servicio tiene mayor importancia que la Ciencia de la Meditación, porque el esfuerzo y la ardua actividad del discípulo servidor evocan los poderes del alma, hace de la meditación un requisito esencial y es el método - más avanzado que cualquier otro - para invocar a la Tríada espiritual, intensificar la vida espiritual, forzar la construcción del antakarana , el puente mágico entre su conciencia superior y su conciencia humana, y conducir a una serie graduada de renunciamientos hasta llegar a la Gran Renunciación, que libera al discípulo para toda la eternidad.
Segundo, esta Ley del Servicio no puede ser evadida. Eludirla trae el consiguiente castigo, si se hace conscientemente. La capacidad de servir marca una definida etapa de progreso en el Sendero y, hasta no llegar a esa etapa, no puede prestarse un servicio espontáneo brindado con amor y guiado por la sabiduría. Hasta ese momento lo único que habrá serán buenas intenciones, diversidad de móviles y frecuente fanatismo.
Tercero, esta Ley del Servicio la expresó plenamente, por primera vez, el Cristo hace dos mil años…
La era pisciana preparó lenta, muy lentamente, el camino para la divina expresión del servicio, que será la gloria de los siglos venideros. Hoy el mundo está llegando firmemente a comprender que “ningún hombre vive para sí mismo” y que sólo cuando el amor, sobre el cual se ha escrito y hablado tanto, se exterioriza como servicio, el hombre puede estar a la altura de su capacidad innata.
No es fácil servir. Recientemente el hombre comienza a aprender a servir. El servicio generalmente se interpreta como algo muy deseable, pero raras veces se comprende cuán difícil es servir. Implica sacrificar tiempo, todo aquello que nos interesa y las propias ideas; requiere un trabajo excesivamente arduo, porque necesita un esfuerzo deliberado, sabiduría consciente y habilidad para trabajar sin apego. Estas cualidades no las logra fácilmente el aspirante común; sin embargo, la tendencia a servir es una actitud que posee hoy una vasta mayoría de personas en el mundo. Tal es el éxito obtenido por el proceso evolutivo.
A menudo se considera que servir consiste en lograr que las personas adopten el punto de vista de aquel que sirve, porque para el seudo servidor es bueno, verdadero y útil y, lógicamente, creerá que será bueno, verdadero y útil para todos. Muchos creen que servir es darle algo al pobre, al afligido, al enfermo y al desgraciado, porque consideran que deben ayudarlos, sin comprender que esta ayuda se ofrece primordialmente porque se sienten incómodos ante las condiciones afligentes y, por lo tanto, deben esforzarse por mejorar tales condiciones a fin de sentirse nuevamente cómodos. Esta forma de prestar ayuda, alivia el propio malestar, aunque no logre liberar ni aliviar a los que sufren.
El servicio demuestra con frecuencia un temperamento preocupado o superactivo, o bien una disposición de autosatisfacción que lleva a su poseedor a realizar ingentes esfuerzos para cambiar las condiciones y convertirlas en lo que él cree que debe ser, obligando así a las personas a estar de acuerdo con lo que el servidor cree que debe hacerse.
También el servicio puede surgir del deseo fanático de seguir los pasos del Cristo, el gran Hijo de Dios que “hizo el bien” y dio el ejemplo para que siguiéramos Sus pasos. Por lo tanto estas personas sirven por el sentido de obediencia y no por el sentimiento espontáneo de exteriorizarse hacia el necesitado. Allí no existe esa cualidad esencial de prestar servicio, y todo se reduce a tentativas. El servicio puede similarmente efectuarse por un profundo y arraigado deseo de alcanzar la perfección espiritual, considerada una de las facultades necesarias para el discipulado, y el que quiere llegar a ser un discípulo debe servir. Esta teoría es correcta, pero carece de la sustancia viviente del servicio. El ideal es correcto, verdadero y meritorio, pero el móvil que subyace en él es completamente erróneo. El servicio puede ser prestado porque está de moda y se ha convertido en una costumbre el estar ocupado haciéndolo de algún modo. La marea sube. Todo el mundo sirve activamente en sociedades de beneficencia, en empresas filantrópicas, en la Cruz Roja, en instituciones de elevación cultural y en la tarea de aliviar las malas condiciones del mundo. Servir está en boga. Servir da la sensación de poder, conquista amigos y es una forma de actividad grupal y, con frecuencia, beneficia mucho más al servidor (en el sentido mundano) que al servido.
Sin embargo, a pesar de los móviles erróneos y las falsas aspiraciones, se presta un constante y espontáneo servicio. La humanidad va hacia una correcta comprensión de lo que significa servir
Cuando el yo personal inferior se subordina a los ritmos superiores y obedece a la nueva Ley del Servicio, entonces la vida del alma comienza a fluir a través del hombre y llega a los demás: el efecto que produce en su familia y en su grupo inmediato se demuestra en real comprensión y en prestar verdadera ayuda. A medida que se aplique esa corriente de vida afluirá con más fuerza y se extenderá desde el pequeño grupo familiar circundante hasta quienes se hallan en las inmediaciones. Entonces se hace posible una amplia serie de contactos hasta que, oportunamente (si han vivido varias vidas influidos por la Ley del Servicio), el efecto de la vida afluyente puede llegar a ser nacional y mundial. Pero esto no debe ser planeado y tampoco se luchará para imponerlo como un fin en sí mismo. Será una expresión natural de la, vida del alma, adquiriendo forma y orientación de acuerdo al rayo a que pertenece el hombre y a la expresión de su vida pasada, y estará coloreada y ordenada por las condiciones ambientales - de tiempo, período, raza, edad. Será una corriente viviente y una acción espontánea, y la vida, el poder y el amor demostrados, provenientes de los niveles del alma, tendrán una fuerza poderosa y atractiva sobre las unidades del grupo con las cuales el discípulo puede entrar en contacto en los tres mundos de expresión del alma. No existen Otros mundos, actualmente, donde el alma pueda expresarse a sí misma. Nada puede impedir o detener el poder de esta vida de servicio natural y amoroso, excepto en esos casos en que se entromete la personalidad. El servicio, tal como lo entienden los Instructores del aspecto interno de la vida, es tergiversado y alterado y luego se convierte en intromisión; se trasforma en ambición; se realiza el esfuerzo a fin de que otros sirvan en la forma que nosotros creemos que debe servirse, y se trueca en amor al poder, que obstaculiza el verdadero servicio en vez de convertirlo en amor a nuestros semejantes. Existe una etapa peligrosa en toda vida cuando se capta la teoría del servicio y se reconoce la ley superior; entonces la cualidad imitadora de la personalidad, su naturaleza simiesca y el anhelo que proporciona la aspiración de grado superior, pueden fácilmente confundir la teoría con la realidad, y las acciones externas de la vida de servicio con la natural y espontánea afluencia de la vida del alma a través de su mecanismo de expresión.
LA NECESIDAD DE SERVIDORES
La necesidad actual del mundo nunca fue tan grande, ni la responsabilidad tan profunda, real y urgente, de quienes huellan el sendero del discipulado. Necesitamos a todos los que trabajan en este sendero y aspiran a liberarse. Necesitamos a quienes buscan un contacto estrecho con sus almas y con Nosotros, los que tratamos de guiar a la raza actualmente. Necesitamos colaboradores dedicados y altruistas como nunca antes en la historia de la raza. En los actuales días el ente es de muy poco valor, o simplemente de un valor colectivo normal, ante la presión del mundo y el desorden mundial, o si no puede ser de mucho valor.
El mundo pasa hoy por un período de preparación y un intervalo de adaptación al nuevo mundo y nuevo orden que están viniendo a la existencia. Este nuevo mundo es en verdad una nueva creación, y los Maestros desempeñan sus actividades trabajando siempre por intermedio de Sus discípulos. En este período de preparación Ellos se ocupan actualmente entre otras cosas, de preparar discípulos para el trabajo constructor a fin de que presten servicio y reciban eventualmente la iniciación. Por lo tanto, se ocupan de formar nuevos grupos de discípulos que puedan integrarse gradualmente en los grupos existentes y estar a disposición del servicio mundial. Se proyectó hacer esto en amplia escala debido a la necesidad mundial y a la disposición de los aspirantes del mundo a enfrentar riesgos personales, incidentales al trabajo preparatorio.
Nada tiene tanta importancia en estos días, en que el grueso de la humanidad se halla en una situación tan angustiosa, como ayudar a liberarla a costa de cualquier sacrificio personal. Muchas personas actualmente se sienten tentadas a evadir todas las cuestiones y hallan en su tarea diaria, en sus responsabilidades kármicas y en sus reacciones emocionales cierta satisfacción como vía de escape a la acción directa y práctica en bien de la humanidad.
¿Aplica en forma práctica su capacidad de asumir la responsabilidad a fin de ayudar al grupo de trabajadores del mundo en todas partes, que están tratando de absorber el dolor del mundo? Un símbolo fulgura en el corazón de todos los que sirven a sus semejantes y eso es lo que buscamos, y cuando lo descubrimos nos indica la existencia de un servidor del mundo.
En la actualidad el problema de todos los discípulos consiste en llevar a cabo con éxito la actividad propia de la tarea elegida como ciudadano competente y vocacional en la vida y, no obstante, y al mismo tiempo, llevar a cualquier precio una vida práctica de servicio.
Se necesitan conocedores y aquellos de mente y corazón abiertos, que no tengan ideas preconcebidas, defendidas fanáticamente, ni antiguos idealismos, los cuales sólo deben ser reconocidos como que indican parcialmente las incomprendidas grandes verdades - verdades que pueden ser captadas en gran medida, y por primera vez, SI las lecciones de la presente situación mundial y la catástrofe de la guerra son debidamente aprendidas y la voluntad de sacrificarse entra en acción.
Es esencial que los servidores de todas partes - los hombres y mujeres inteligentes de buena voluntad- tengan una comprensión fresca y clara del trabajo a realizar, y se conviertan en canales de transmisión para la corriente divina y no en puntos egoístas de interferencia. Esto requiere visión y valentía. Hay que tener valor para adaptar las vidas - diariamente y en todas las relaciones - a la necesidad de la hora y al servicio de la humanidad; se necesita valor para atacar los problemas de la vida en bien de los demás, abandonar nuestros propios deseos personales en la presente emergencia y necesidad, haciéndolo continua y constantemente. Sin embargo hay mucho para estímulo del servidor. La Humanidad ha alcanzado ya un grado de desarrollo en que ha obtenido una definida comprensión del Plan de la Jerarquía, denomíneselo fraternidad, participación, internacionalismo, unidad o lo que se quiera. Esto es una creciente y real comprensión, reconocida generalmente por los pensadores y esotéricos del mundo, por las iluminadas personas religiosas, por los estadistas de amplia visión, por los industriales y es de negocio de visión incluyente y percepción humanitaria, y actualmente hasta por el hombre de la calle. Existe ya un reconocimiento más definido de los valores espirituales emergentes, y una mayor prontitud para renunciar a todo lo que obstaculiza el servicio. Los planes de Cristo, para liberar a la humanidad están algo más madurados, pues ha debido esperar hasta que la tendencia de la aspiración humana estuviera más definida; la Nueva Era ya se divisa en el horizonte con sus latentes posibilidades, libre de los velos del espejismo y anhelos que la oscurecían hace diez años. ¿Esto es un desafío para el discípulo. ¿Qué es lo que él debe hacer?
El discípulo tiene que aceptarse él mismo tal como es, en cualquier momento dado, con cualquier equipo que disponga y bajo cualquier circunstancia; entonces él, sus asuntos y su tiempo de subordinan a la necesidad del momento - especialmente durante el período de crisis grupales, nacionales o mundiales. Cuando lo haga a conciencia y piensa en términos de verdaderos valores, descubrirá que sus problemas particulares se resuelven, su capacidad aumenta y olvida sus limitaciones. Ocupa el lugar que le corresponde entre aquellos que perciben las necesidades del ciclo entrante - ciclo donde las nuevas ideas e ideales deben ser recalcados y por los cuales hay que luchar; donde planes más amplios para el bien de todos han de ser comprendidos, apoyados y divulgados y la nueva y clara visión del vivir humano ha de ser captada y finalmente llevada a la manifestación; y en que el esfuerzo de todos los Miembros del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo deberá dedicarse a aliviar la carga de la humanidad.
Ustedes son almas adultas y progresan mediante el servicio definido, no porque se los ayude. Tienen la tarea de ayudar en el trabajo que la Jerarquía planea realizar; encontrar los métodos y medios por los cuales ese servicio puede ser inteligentemente prestado; descubrir cómo satisfacer la necesidad mundial (no la necesidad de su grupo); financiar la parte del trabajo que les corresponde en la Hermandad que el alma les ha asignado, y desempeñar su parte en el desarrollo de esas actitudes humanas necesarias, si queremos que exista la verdadera paz en el mundo en 1975. Si este trabajo es convenientemente realizado, puede establecerse una unidad mundial, un esfuerzo espiritual unido y una “participación” económica, que pondrá fin a toda competencia y a la injusta distribución actual de lo necesario para vivir.
El faro de la Jerarquía escudriña hoy el planeta y entre las masas selecciona a hombres y mujeres que dan señales de su posibilidad esotérica, y tienen como factor fundamental básico en sus vidas el amor a la humanidad y al Cristo.
La persona devota común que constantemente se consagra y dedica al Cristo o a los Maestros con espíritu de adoración, no será seleccionada para este entrenamiento específico. Su actitud y desarrollo se interponen violentamente entre ella y su objetivo. Se busca al hombre que se olvida de sí mismo y le interesa más ayudar a los seres humanos afligidos, pero no obstante está firmemente convencido de la realidad de los mundos invisibles.
Sólo me queda advertirles que si los que saben y les ha sido señalado el camino de salida no se consagran a sí mismos y todo cuanto poseen, sin reserva alguna, para ayudar al mundo en su momento de necesidad, el trabajo no se llevará a cabo ni se materializarán los planes de la Jerarquía. Si esto no tiene lugar dentro de un futuro inmediato entonces quizás sea necesario descubrir nuevos y drástico métodos.
La necesidad de que presten servicio hombres y mujeres liberados de la ilusión y del espejismo, nunca ha sido tan dramática como hoy, y escribo esto para los servidores en potencia, que pueden llenar una necesidad imperiosa.
Que el Ángel de la PRESENCIA pueda hacer sentir su proximidad y los inspire para que atraviesen valientemente los fuegos de la tierra ardiente, es mi más ferviente plegaria; que la realidad de la PRESENCIA pueda ser sentida por ustedes y los conduzca a una mayor actividad - una vez que hayan cruzado la tierra ardiente-, es mi más profundo deseo; y que la luz ilumine su camino y traiga una segura y verdadera consumación de todos los afanes y luchas que han caracterizado la manera de vivir, es mi cordial deseo. Los insto a una empresa más activa y constante.
Fuente: Libro “Sirviendo a la Humanidad” por el Maestro Tibetano Djwhal Khul (Alice A. Bailey)
Tags: religion, astrologia, espiritualidad, meditaciones, reiki, cuentos espirituales, sendero, sanacion, rituales, angeles
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