Esta semana me meto lentamente en las aguas de la Afinación, ya que tengo que tocar un tema delicado: Los Diez Mandamientos.
Estas diez pequeñas frases que dieron nacimiento a la religión fueron reveladas por primera vez a la humanidad en esta semana. Y es aquí donde la cosa se pone un poco delicada. El Zóhar nos enseña que Los Diez Mandamientos no deben tomarse literalmente. Son un código. Sí, son sólidos principios morales para la vida, pero no fueron creados para ser utilizados de esa forma. Si así fuera, habrían proporcionado paz y unidad verdadera en algún punto a lo largo de los últimos 3.300 años. Y, obviamente, no ha sido así.
Los Diez Mandamientos son una tecnología que nos ayuda a crecer más cerca los unos de los otros y, finalmente, nos acerca a nuestro Creador.
¿Recuerdas la frase “ama a tu prójimo como a ti mismo”?
Hasta este momento, no hemos cumplido la promesa. Sólo mira a tu alrededor. Sectas. Separación. Aislamiento. Y no estoy señalando a los líderes religiosos. Me estoy señalando a mí mismo. Cada vez que juzgo a alguien, que no me gusta alguien o que miro a alguien con desprecio, estoy creando un espacio y dando un paso de gigante que me aleja de la Luz, me aleja de mi plenitud (y la del mundo entero).
¿Por qué? Porque Dios no está “allí arriba”. Dios es el tipo con mal aliento que está pegado a mi lado en el tren. Dios es tu fastidioso jefe. Dios es tu ex-mujer.
Si quieres acercarte al Creador, aprende a acercarte a las personas. ¿Has experimentado esto alguna vez? ¿Has amado alguna vez a alguien a pesar de su comportamiento y te has encontrado flotando? Yo sí. Cada día lo experimento en distintas ocasiones. Cada vez que perdono a alguien o que me esfuerzo para entender su dolor a pesar de su antipatía, siento una sensación de euforia que no se puede comparar con nada. Es la sensación de estar cerca del Creador, porque estoy actuando como Él.
Y cuanto más lo hago, más cosas “milagrosas” me suceden. La Luz atrae a la Luz.
Sé un constructor de puentes esta semana. Pregúntate a ti mismo: con esta acción, palabra o pensamiento, ¿me estoy acercando o me estoy alejando de esta persona?
Te reto a que ames cuando odies, a que hables suavemente cuando quieras gritar. Mira el otro lado. Ponte en los zapatos de la otra persona…
…puede que te guste la vista.
Todo lo mejor,
Yehudá
www.kabbalahwater.com www.72.com www.kabbalah.com/espanol
One comment
Leave a reply