Al preparar un jardín, comienzo arrancando las malas hierbas y quitando los restos de lo que había crecido allí anteriormente. Al trabajar con consistencia y paciencia, abro el espacio para la luz del sol, el aire y la humedad que las plantas necesitan. Mantengo en mi mente el potencial del jardín que deseo. Una vez que he desyerbado el terreno, paso el rastrillo, haciendo el espacio perfecto para sembrar.
El perdón se parece mucho a preparar un jardín. Alisto mi corazón eliminando la maleza del rencor o la ira. ¡Y mi corazón se abre a la luz y el amor divinos! Convirtiéndose en el lugar perfecto para que las semillas divinas de gozo, amor y paz florezcan.
Volverán a sentarse a su sombra; serán vivificados como el trigo. —Oseas 14:7











LINDO MENSAJE INVITA A LA REFLEXION Y ESTAMOS EN LA OBLIGACION DE ABRIR NUESTRA ALMA Y NUESTRO CORAZON PARA DEJAR ENTRAR LA LUZ DIVINA Y EL VERDADERO ENTENDIMIENTO A NUESTRO INTERIOR.