20
Nov

Morar en la mente búdica

   Guardado en: Religión

Si retrocedemos al pasado, descubrimos que las personas al nacer no albergan
pensamientos de alegría, tristeza, odio ni amargura. ¿Acaso no permanecen en el
estado de la mente búdica heredado de los padres? Es después de nacer que la
inteligencia se desarrolla, y las personas adquieren los malos hábitos de otras
al verlas y escucharlas. A medida que crecen, crean sus propios hábitos
mentales, e influenciados por su tendencioso engreimiento convierten la mente
búdica en un monstruo. Las personas nacen con la mente búdica original, pero su
engreimiento hace que quieran actuar a su manera, discutiendo y perdiendo los
estribos y, sin embargo, afirman que es la testarudez de los demás lo que les
irrita. Fijándose en lo que los otros dicen, convierten la extraordinaria y
genuina mente búdica en un monstruo, reflexionando sobre cosas inútiles,
repitiendo los mismos pensamientos sin cesar. Son tan estúpidos que no quieren
cambiar, aunque sepan que su comportamiento resulta siempre inútil. La
estupidéz es la causa de la animalidad, así que en su interior cambian esta
extraordinaria y genuina mente búdica por un dechado de animalidad.

Todo
el mundo es inteligente, pero su falta de comprensión hace que convierta la
mente búdica en todo tipo de cosas: en un espíritu ávido, en un monstruo, o en
un animal. Una vez convertido en animal, aunque oigas la Verdad no podrás
escucharla, y aunque la escuches, no podrás retener cuanto has escuchado. Yendo
de un estado infernal a otro, de un estado de animalidad a otro, de un estado
fantasmal a otro, de una oscuridad a otra, sumido en un interminable círculo
vicioso, experimentará s un infinito sufrimiento por todas las acciones
negativas que has cometido, y este círculo nunca llegará a quebrarse. Una vez
extraviado, esto puede ocurrirle a cualquiera. Así que comprende la importancia
de no convertir la mente búdica en otra cosa. Tan pronto como te apegas a un
pensamiento, te conviertes en un común mortal. La ignorancia se crea de ese
modo. Si cuando te enfrentas a algo te aferras a ello, tu mente búdica se
convierte en un monstruo; es tu propio engreimiento, tu ego, lo que te hace
extraviar.

Sea lo que sea a lo que te enfrentes, deja que se manifieste.
No te apegues ni lo rechaces, bastará que permanezcas en el estado de la mente
búdica sin transformarlo en ninguna otra cosa, de ese modo no crearás
ignorancia. Esto es morar
constantemente en la mente búdica
original.

El Viaje Interior - Las Enseñanzas Zen - Thomas Clery

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