Recientemente recibí una respuesta de alguien que había leído una afinación en la cual yo mencionaba que fui intimidado de niño. Esta persona me confesaba que él había sido un abusón en su juventud. Ahora que tiene hijos y es más espiritual, se le encoge el estómago cada vez que piensa en todas las personas que tenían miedo de su sombra debido a la tortura que infligía sobre ellos.
A nivel humano, esta persona tiene miedo del daño que causó, y a nivel personal está aterrorizado por el karma que ha creado para sí mismo.
En lugar de responderle a él directamente, pensé hacerlo aquí porque todos nosotros hemos hecho cosas que desearíamos no haber hecho antes de ser tan iluminados como lo somos ahora. Y es probable que todavía hoy sigamos haciendo daño, seamos o no conscientes de ello.
Ciertamente, es fácil mirar a los hechos cuando ya han pasado, pero ¿qué podemos hacer ahora, a nivel práctico, para lavar nuestras manos del daño realizado?
Hay un momento del año —Virgo— durante el cual el universo nos ayuda a volver a revisar nuestras acciones pasadas y reparar los agujeros que hemos creado. Pero no tenemos que esperar a Virgo para hacer la limpieza.
A medida que aumenta el tiempo entre la causa y el efecto —siendo la causa la acción negativa y el efecto la respuesta del universo— hay muchas más probabilidades de que esas acciones se repitan. Lo más probable es que la persona que intimidaba en el pasado lo siga haciendo todavía, aunque no sea consciente de ello.
En lugar de esperar el momento del año más apropiado, vamos a cortarlo de raíz ahora.
Aquí es donde todos los clichés aparecen en escena: “nunca es demasiado tarde para decir ‘lo siento’”, “amar quiere decir no tener que decir nunca ‘lo siento’”, etcétera. Todo esto está muy bien, pero al final del día lo que realmente quieres es seguir avanzando en tu vida, libre de culpa y de la tortura que te infliges a ti mismo, y ser una mejor persona por haber atravesado todos los sucesos de tu vida.
Recuerda, no se trata de ser un buen tipo. Se trata de corregir esas partes de tu alma que no son perfectas.
Esta semana, tenemos la oportunidad —y te recomiendo que lo hagas más de una vez— de pensar en esos comportamientos y situaciones en las cuales hemos enturbiado la vida de los demás.
Cierra los ojos, respira profundamente y deja que los recuerdos afloren.
¿Te sientes mal?
¿Te sientes culpable?
¿Piensas que eres la peor persona sobre la faz de la tierra?
No te sientas así. Eso no es lo que buscamos. La gente a menudo confunde la culpa con la espiritualidad. Pensamos que si nos torturamos a nosotros mismos seremos absueltos. Pero no funciona así. La autotortura no nos ayuda a cambiar. Lo que queremos es ser conscientes de cómo actuamos y comprometernos a hacer algo diferente la próxima vez.
Si te tomas en serio la tarea de eliminar el mal de tu pasado para que no siga apareciendo detrás de cada esquina, entonces estarás dispuesto a tomarte el tiempo para rebobinar tu memoria y buscar esos momentos imperfectos.
Puedes utilizar la siguiente meditación. Te será de gran ayuda.

Todo lo mejor,

Yehudá

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