"Las fiestas cristianas no son más, para la mayoría de personas, que la supervivencia, bajo una u otra forma y con otro significado, de antiguas fiestas paganas. Cuando se aproximan, se organizan los festejos: se abastecen de vituallas, se preparan decorados, nuevos vestidos o incluso disfraces. Pero un espiritualista ve en la fiesta algo completamente distinto a una ocasión para comer, beber, cambiarse de ropa y divertirse. Se esfuerza en buscar en las regiones sutiles energías que regenerarán o vivificarán su corazón y su alma. Y sabe también que en esta atmósfera de intercambios alegres y benéficos, las entidades luminosas acuden a tomar elementos que utilizarán posteriormente para proseguir su trabajo a través del mundo. Si queréis ayudarles en este trabajo, confiadles vuestra alegría, toda esta riqueza espiritual que os proporciona una fiesta, para que otros se beneficien. Entonces, esta alegría y esta riqueza retornarán hasta vosotros aun más amplificadas."
Omraam Mikhaël Aïvanhov










