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Por Jennifer Hoffman

Nuestro viaje espiritual es uno de reconexión con nuestra divinidad, poder y propósito. El Universo nos dice que somos seres poderosos que tienen autoridad sobre la energía universal. Eso puede ser una verdad universal pero es difícil relacionarla cuando estamos operando desde un punto de miedo y nada en nuestra experiencia de vida parece ser reflejo de nuestro poder divino. Si pudiéramos vernos a través de los ojos de Dios veríamos algo muy diferente de lo que imaginamos pues somos los ojos, la voz y las manos de Dios y tenemos autoridad sobre todo en nuestra realidad.. Cuando vivimos a través de nuestra autoridad espiritual controlamos el completo poder del Universo para crear una realidad sin esfuerzo. Ese es nuestro derecho de nacimiento y está disponible para nosotros en cada paso de nuestro viaje.

Antes de nacer estamos completamente conscientes de nuestro poder y conexiones y tan pronto como entramos al plano terrestre esas cosas se vuelven un recuerdo distante.

Antes de que podamos recordar quiénes somos verdaderamente debemos experimentar lo que significa ser humano para que podamos reconectarnos a lo divino. La clave a nuestra reconexión es recordar nuestra autoridad, que somos los autores de nuestra realidad y del mundo en el que vivimos, somos los guardianes de la flama divina de la sanación y de la verdad y los autores de su manifestación en la tierra. Pero a menos que tengamos la voluntad de vivir a través de nuestra autoridad espiritual nos sentimos vulnerables, sin esperanza y permitimos que la ilusión de nuestra humanidad domine la realidad de nuestra divinidad.

Tenemos evidencia de autoridad material a todo nuestro alrededor, en nuestros gobiernos y corporaciones. Las personas en posiciones de poder a un nivel material tienen el poder de gobernar cada detalle de nuestras vidas, desde crear las leyes que debemos tolerar hasta determinar los tipos de trabajos que tendremos y en dónde trabajaremos. No obstante, aquellos a quienes damos autoridad a un nivel material reflejan la autoridad espiritual que tenemos en nuestras vidas ” nosotros creamos las reglas que dictan cómo se desarrolla nuestra realidad y elegimos el camino que viajaremos. Podemos crear una vida de dolor y caos o alegría y paz. El cómo se desarrolle depende totalmente del nivel de autoridad espiritual que tengamos la voluntad de aceptar y el poder y creencias que ponemos detrás de eso. ¿Podemos aceptar la autoridad espiritual para nuestra realidad o damos nuestra autoridad a los demás y esperamos que ellos nos traten con el respeto y
consideración que queremos recibir? La clave para crear la abundancia en todas las cosas buenas que queremos en nuestra vida yace en nuestra habilidad para vivir a través de nuestra autoridad espiritual de una manera poderosa y enfocada. Nosotros somos el creador y estamos a cargo.

Las leyes y principios Universales son absolutos y trabajan con absoluta certeza en nuestras vidas. No son negociables ni intercambiables. Podemos aprender a trabajar con ellos o luchar contra ellos. El Universo tampoco es crítico ni juzga, no nos juzgará, castigará o abusará si no trabajamos con él, simplemente esperará a que nos reconectemos con nuestro poder y recordemos quién está a cargo de nuestra realidad. Una vez que lo hagamos, trabajará incansablemente a nuestro nombre para responder a cada necesidad. No escribe nuestra historia de vida para nosotros, simplemente responde al nivel de poder, enfoque, intención y compromiso que tengamos, y al nivel de autoridad espiritual que tengamos la voluntad de aceptar.

Cuando entregamos nuestro poder entregamos nuestra autoridad espiritual también. Estamos poniendo a alguien más en control y esperamos que ellos creen la realidad que sentimos que no podemos crear nosotros mismos. Entonces nos sorprendemos cuando ellos nos traicionan, no cumplen con nuestras expectativas o no valoran el poder que les hemos dado. Pero cuando volquemos nuestra autoridad sobre los demás ellos crearán la realidad que puedan crear, a su nivel de entendimiento espiritual.

Si podemos ver el concepto de autoridad espiritual como nuestra habilidad de escribir nuestra historia de vida tenemos un mayor entendimiento de nuestro viaje de vida. Cada área de desafío mantiene perspicacia dentro de donde no estemos en integridad con nuestros sueños.

Con mucha frecuencia nuestras creencias y percepciones reflejan las de los demás, incluyendo a nuestros padres y la sociedad en la que vivimos. Cuando están en conflicto con lo que queremos crear para nosotros se crea un obstáculo para que podamos cambiar la historia y reclamemos nuestra autoridad espiritual. Nuestro desafío es vernos a nosotros como los autores del mundo interior y exterior que deseamos y crear una realidad que refleje nuestros sueños. Lo que vemos como obstáculos en nuestro camino no son desafíos a nuestra autoridad, son áreas en donde necesitamos reclamar nuestro poder, ver más allá de lo que está delante de nosotros y dejar que el Universo cumpla su promesa con nosotros sin interferencia.

Vivir en autoridad espiritual nos quita de las limitaciones del miedo y la duda y nos recuerda quiénes somos verdaderamente. ¿Podemos pararnos en el paradigma de abundancia ilimitada, prosperidad sin ataduras, alegría, paz y amor incondicional? Esa es la historia que vinimos a cumplir aquí y la historia está desarrollándose.

El velo se está levantando y los mundos material y espiritual están más conectados que nunca antes. Somos creadores poderosos cuando creamos desde nuestra autoridad espiritual. El universo nunca rompe sus promesas con nosotros y cuando tengamos la voluntad de ser autores espiritualmente poderosos de nuestra realidad viviremos en paz, alegría y amor y tendremos la realidad de nuestros sueños desarrollándose sin esfuerzo en respuesta a la historia que escribimos cuando nos paramos en nuestra autoridad espiritual.

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2 comentarios para “Viviendo a través de la autoridad espiritual”

  • jose:

    EL PRIMER LIBRO DE NEFI
    SU REINADO Y MINISTERIO
    CAPÍTULO 13
    Nefi ve en visión el establecimiento de la iglesia del diablo entre los gentiles, el descubrimiento y la colonización de las Américas, la pérdida de muchas partes claras y preciosas de la Biblia, el estado resultante de la apostasía de los gentiles, la restauración del evangelio, el advenimiento de las Escrituras de los últimos días y la edificación de Sión. Aproximadamente 600—592 a.C.
    1 Y aconteció que el ángel me habló, diciendo: ¡Mira! Y miré, y vi muchas naciones y reinos.
    2 Y me dijo el ángel: ¿Qué ves? Y yo dije: Veo muchas naciones y reinos.
    3 Y me dijo él a mí: Éstas son las naciones y los reinos de los gentiles.
    4 Y aconteció que vi entre las naciones de los agentiles la formación de una bgrande iglesia.
    5 Y el ángel me dijo: He aquí la formación de una iglesia que es la más abominable de todas las demás iglesias, que amata a los santos de Dios, sí, y los atormenta y los oprime, y los unce con un byugo de hierro, y los reduce al cautiverio.
    6 Y aconteció que vi esta agrande y abominable iglesia, y vi que el bdiablo fue su fundador.
    7 Y vi también aoro y plata y sedas y escarlatas y linos de fino tejido y toda especie de vestiduras preciosas; y vi muchas rameras.
    8 Y el ángel me habló, diciendo: He aquí, el oro y la plata, las sedas y escarlatas, y los linos de fino tejido, y los preciosos vestidos, y las rameras, son lo que adesea esta grande y abominable iglesia.
    9 Y también, por motivo de las alabanzas del mundo, adestruyen a los santos de Dios y los reducen al cautiverio.
    10 Y sucedió que miré, y vi muchas aguas; y éstas separaban a los gentiles de la posteridad de mis hermanos.
    11 Y aconteció que el ángel me dijo: He aquí, la ira de Dios está sobre la posteridad de tus hermanos.
    12 Y miré, y vi entre los gentiles a un hombre que estaba separado de la posteridad de mis hermanos por las muchas aguas; y vi que el aEspíritu de Dios descendió y obró sobre él; y el hombre partió sobre las muchas aguas, sí, hasta donde estaban los descendientes de mis hermanos que se encontraban en la tierra prometida.
    13 Y aconteció que vi al Espíritu de Dios que obraba sobre otros gentiles, y salieron de su cautividad, cruzando las muchas aguas.
    14 Y sucedió que vi muchas amultitudes de gentiles sobre la btierra de promisión, y vi que la ira de Dios vino sobre los descendientes de mis hermanos, y fueron cdispersados delante de los gentiles, y afligidos.
    15 Y vi que el Espíritu del Señor estaba sobre los gentiles, y prosperaron y obtuvieron la atierra por herencia; y vi que eran blancos y muy bbellos y hermosos, semejantes a los de mi pueblo antes que los cmataran.
    16 Y aconteció que yo, Nefi, vi que los gentiles que habían salido de la cautividad se humillaron delante del Señor, y el poder del Señor estaba con aellos.
    17 Y vi que las madres patrias de los gentiles se hallaban reunidas sobre las aguas, y sobre la tierra también, para combatirlos.
    18 Y vi que el poder de Dios estaba con ellos, y también que la ira de Dios pesaba sobre todos aquellos que estaban congregados en contra de ellos para la lucha.
    19 Y yo, Nefi, vi que los gentiles que habían salido de la cautividad fueron alibrados por el poder de Dios de las manos de todas las demás naciones.
    20 Y ocurrió que yo, Nefi, vi que prosperaron en la tierra; y vi un alibro, y lo llevaban entre ellos.
    21 Y me dijo el ángel: ¿Sabes tú el significado del libro?
    22 Y le respondí: No lo sé.
    23 Y dijo: He aquí, proviene de la boca de un judío. Y yo, Nefi, miré el libro; y el ángel me dijo: El alibro que ves es una bhistoria de los cjudíos, el cual contiene los convenios que el Señor ha hecho con la casa de Israel; y también contiene muchas de las profecías de los santos profetas; y es una narración semejante a los grabados sobre las dplanchas de bronce, aunque menos en número. No obstante, contienen los convenios que el Señor ha hecho con la casa de Israel; por tanto, son de gran valor para los gentiles.
    24 Y el ángel del Señor me dijo: Has visto que el libro salió de la boca de un judío, y cuando salió de la boca del judío, contenía la plenitud del evangelio del Señor, de quien dan testimonio los doce apóstoles; y ellos testifican conforme a la verdad que está en el Cordero de Dios.
    25 Por lo tanto, estas cosas proceden en su pureza de los ajudíos a los bgentiles, según la verdad que está en Dios.
    26 Y después que proceden por la mano de los doce apóstoles del Cordero, de los judíos aa los gentiles, tú ves la formación de una biglesia cgrande y abominable, que es la más abominable de todas las demás iglesias, pues, he aquí, ha ddespojado el evangelio del Cordero de muchas partes que son eclaras y sumamente preciosas, y también ha quitado muchos de los convenios del Señor.
    27 Y ha hecho todo esto para pervertir las rectas vías del Señor, para cegar los ojos y endurecer el corazón de los hijos de los hombres.
    28 Por tanto, ves tú que después que el libro ha pasado por las manos de esa grande y abominable iglesia, se han quitado muchas cosas claras y preciosas del libro, el cual es el libro del Cordero de Dios.
    29 Y después que se quitaron estas cosas claras y de gran valor, va entre todas las naciones de los gentiles; y luego que va entre todas las naciones de los gentiles, sí, aun hasta el otro lado de las muchas aguas que has visto, entre los gentiles que han salido del cautiverio, tú ves que —a causa de las muchas cosas claras y preciosas que se han quitado del libro, cosas que eran claras al entendimiento de los hijos de los hombres, según la claridad que hay en el Cordero de Dios—, a causa de estas cosas que se han suprimido del evangelio del Cordero, muchísimos tropiezan, sí, de tal modo que Satanás tiene gran poder sobre ellos.
    30 No obstante, tú ves que los gentiles que han salido de la cautividad, y que, gracias al poder de Dios, han sido elevados sobre todas las demás naciones que hay en la superficie de la tierra, que es una tierra escogida sobre todas las demás, la cual es la tierra que el Señor Dios dio a tu padre por convenio para que fuese la aherencia de sus descendientes; por tanto, ves que el Señor Dios no permitirá que los gentiles destruyan completamente a los de la bmezcla de tu descendencia que se hallan entre tus hermanos.
    31 Ni permitirá tampoco que los gentiles adestruyan a la posteridad de tus hermanos.
    32 Ni permitirá el Señor Dios que los gentiles permanezcan para siempre en ese horrible estado de ceguedad, en el que ves que están a causa de las partes claras y sumamente preciosas del evangelio del Cordero que ha suprimido esa iglesia aabominable, cuya formación tú has visto.
    33 Por tanto, dice el Cordero de Dios: Seré misericordioso con los gentiles, aun al grado de visitar al resto de la casa de Israel con gran juicio.
    34 Y aconteció que el ángel del Señor me habló, diciendo: He aquí, dice el Cordero de Dios, después que haya visitado al aresto de la casa de Israel —y este resto del que hablo es la posteridad de tu padre— por lo tanto, después que los haya visitado con juicio, y los haya herido por la mano de los gentiles, y después que los gentiles btropiecen muchísimo a causa de las partes más claras y preciosas que fueron suprimidas del cevangelio del Cordero por esa abominable iglesia, que es la madre de las rameras, dice el Cordero, seré misericordioso con los gentiles en aquel día, de tal modo que haré dllegar a ellos, por medio de mi propio poder, mucho de mi evangelio que será claro y precioso, dice el Cordero.
    35 Porque he aquí, dice el Cordero: Yo mismo me manifestaré a los de tu posteridad, por lo que escribirán muchas cosas que yo les suministraré, las cuales serán claras y preciosas; y después que tu posteridad sea destruida y degenere en la incredulidad, lo mismo que la de tus hermanos, he aquí que aestas cosas serán escondidas, a fin de que sean manifestadas a los gentiles por el don y el poder del Cordero.
    36 Y en ellas estará escrito mi aevangelio, dice el Cordero, y mi broca y mi salvación.
    37 Y abienaventurados aquellos que procuren establecer a mi bSión en aquel día, porque tendrán el cdon y el poder del Espíritu Santo; y si dperseveran hasta el fin, serán enaltecidos en el último día y se salvarán en el ereino eterno del Cordero; y los que fpubliquen la paz, sí, nuevas de gran gozo, ¡cuán bellos serán sobre las montañas!
    38 Y aconteció que vi al resto de la posteridad de mis hermanos, y también vi que el alibro del Cordero de Dios, que había salido de la boca del judío, llegó de los gentiles bal resto de la posteridad de mis hermanos.
    39 Y después que hubo llegado a ellos, vi otros alibros que vinieron por el poder del Cordero, de los gentiles a ellos, para bconvencer a los gentiles y al resto de la posteridad de mis hermanos, y también a los judíos que se encontraban esparcidos sobre toda la superficie de la tierra, de que los escritos de los profetas y de los doce apóstoles del Cordero son cverdaderos.
    40 Y el ángel me habló, diciendo: Estos aúltimos anales que has visto entre los gentiles, bestablecerán la verdad de los cprimeros, los cuales son los de los doce apóstoles del Cordero, y darán a conocer las cosas claras y preciosas que se les han quitado, y manifestarán a todas las familias, lenguas y pueblos que el Cordero de Dios es el Hijo del Eterno Padre, y es el dSalvador del mundo; y que es necesario que todos los hombres vengan a él, o no serán salvos.
    41 Y han de venir conforme a las palabras que serán establecidas por boca del Cordero; y las palabras del Cordero se darán a conocer en los anales de tu posteridad, como también en los anales de los doce apóstoles del Cordero; por lo que los dos serán reunidos en auno solo; porque hay bun Dios y un cPastor sobre toda la tierra.
    42 Y viene el tiempo en que él se manifestará a todas las naciones, tanto a los ajudíos como también a los gentiles; y después que se haya manifestado a los judíos y también a los gentiles, entonces se manifestará a los gentiles y también a los judíos; y los búltimos serán los primeros, y los cprimeros serán los últimos.
    Las Escrituras oficiales de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días
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    MEDITENLO EN SUS CORAZONES HERMANOS.

  • jose:

    EL PRIMER LIBRO DE NEFI
    SU REINADO Y MINISTERIO
    CAPÍTULO 10
    Lehi predice la cautividad en Babilonia—Habla de la venida entre los judíos de un Mesías, un Salvador, un Redentor—Lehi habla también de la venida del que bautizaría al Cordero de Dios—Lehi habla de la muerte y de la resurrección del Mesías—Compara el esparcimiento y el recogimiento de Israel con un olivo—Nefi habla acerca del Hijo de Dios, del don del Espíritu Santo y de la necesidad de que haya rectitud. Aproximadamente 600—592 a.C.
    1 Y ahora yo, Nefi, procedo a hacer un relato sobre aestas planchas de la historia de mis hechos, y mi reinado y ministerio; así pues, para continuar con mi relación, debo decir algo más acerca de las cosas de mi padre y también de mis hermanos.
    2 Porque he aquí, aconteció que luego que mi padre hubo concluido de relatar acerca de su asueño, y también de exhortarlos a ejercer toda diligencia, les habló acerca de los judíos,
    3 que después que fuesen destruidos, sí, esa gran ciudad de aJerusalén, y muchos de ellos fuesen bllevados cautivos a cBabilonia, dvolverían otra vez de acuerdo con el propio y debido tiempo del Señor, sí, volverían de su cautividad; y después de volver de su cautividad, poseerían otra vez la tierra de su herencia.
    4 Sí, aseiscientos años después de la partida de mi padre de Jerusalén, el Señor Dios levantaría a un bprofeta entre los judíos: sí, un cMesías, o, en otras palabras, un Salvador del mundo.
    5 Y también habló concerniente a los profetas: del gran número que había atestificado de estas cosas referentes a este Mesías de quien él había hablado, o sea, de este Redentor del mundo.
    6 Por lo tanto, todo el género humano se hallaba en un estado perdido y acaído, y lo estaría para siempre, a menos que confiase en este Redentor.
    7 Y también les habló acerca de un aprofeta que habría de preceder al Mesías, para preparar la vía del Señor;
    8 sí, y que saldría y proclamaría en el desierto: aPreparad el camino del Señor y enderezad sus sendas, porque entre vosotros se halla uno a quien no conocéis; y más poderoso es que yo, y de quien no soy digno de desatar la correa de su zapato. Y mi padre habló mucho tocante a esta cosa.
    9 Y mi padre dijo que bautizaría en aBetábara, del otro lado del Jordán; y también dijo que bbautizaría con agua; que aun bautizaría al Mesías con agua;
    10 y que después de haber bautizado al Mesías con agua, vería y daría testimonio de haber bautizado al aCordero de Dios, que quitaría los pecados del mundo.
    11 Y aconteció que luego que mi padre hubo dicho estas palabras, habló a mis hermanos tocante al evangelio que sería predicado entre los judíos, y también concerniente a que los judíos adegenerarían en la bincredulidad. Y luego que hubiesen cdado muerte al Mesías que habría de venir, y después de haber sido muerto, dresucitaría de entre los muertos y se manifestaría a los gentiles por medio del eEspíritu Santo.
    12 Sí, mucho habló mi padre acerca de los gentiles y también de la casa de Israel, que se les compararía a un aolivo, cuyas ramas serían desgajadas y besparcidas sobre toda la faz de la tierra.
    13 Por tanto, dijo que era necesario que fuéramos conducidos unánimemente a la atierra de promisión, para que se cumpliese la palabra del Señor de que seríamos dispersados sobre toda la faz de la tierra.
    14 Y que después que la casa de Israel fuese esparcida, sería de nuevo arecogida; o, en una palabra, después que los bgentiles hubiesen recibido la plenitud del evangelio, las ramas naturales del colivo, o sea, los restos de la casa de Israel, serían injertados, o llegarían al conocimiento del verdadero Mesías, su Señor y su Redentor.
    15 Y con estas palabras mi padre profetizó y habló a mis hermanos, y también muchas otras cosas que no escribo en este libro; porque he escrito en mi aotro libro cuanto me pareció conveniente.
    16 Y todas estas cosas, de las cuales he hablado, sucedieron mientras mi padre vivía en una tienda en el valle de Lemuel.
    17 Y aconteció que después que yo, Nefi, hube oído todas las apalabras de mi padre concernientes a las cosas que había visto en su bvisión, y también las cosas que habló por el poder del Espíritu Santo, poder que recibió por la fe que tenía en el Hijo de Dios —y el Hijo de Dios era el cMesías que habría de venir— yo, Nefi, sentí deseos de que también yo viera, oyera y supiera de estas cosas, por el poder del Espíritu Santo, que es el ddon de Dios para todos aquellos que lo buscan ediligentemente, tanto en tiempos fpasados como en el tiempo en que se manifieste él mismo a los hijos de los hombres.
    18 Porque él es siempre el amismo ayer, hoy y para siempre; y la vía ha sido preparada para todos los hombres desde la fundación del mundo, si es que se arrepienten y vienen a él.
    19 Porque el que con diligencia busca, hallará; y los amisterios de Dios le serán descubiertos por el poder del bEspíritu Santo, lo mismo en estos días como en tiempos pasados, y lo mismo en tiempos pasados como en los venideros; por tanto, la cvía del Señor es un giro eterno.
    20 Recuerda, pues, oh hombre, que por todos tus hechos serás traído a ajuicio.
    21 Por lo que, si habéis procurado hacer lo malo en los días de vuestra aprobación, entonces os halláis bimpuros ante el tribunal de Dios; y ninguna cosa impura puede morar con Dios; así que, debéis ser desechados para siempre.
    22 Y el Espíritu Santo me da autoridad para que declare estas cosas y no las retenga.
    Las Escrituras oficiales de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días
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    meditenlo en sus corazones hermanos

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