Ninguna palabra tiene un significado por sí misma; los significados son dados, son arbitrarios, si no cada palabra es solamente un sonido sin sentido. Pero podemos darle un significado a cualquier sonido y el sonido se convierte en una palabra cuando le damos un significado. A veces el significado es muy importante y otras no. La mayoría de las veces, no es importante -es arbitrario, útil, utilitario, pero no existencial.
Por lo tanto, los lenguajes no consisten de palabras existenciales. Por ejemplo, el ‘OM’ no significa nada, no es parte de ningún alfabeto, pero tiene un propósito existencial: provoca en vos el sonido de lo eterno.
Se parece al sonido de la misma existencia -no es exactamente igual, es un eco lejano, pero igualmente es muy representativo.
Con la expresión ‘¡YAA-JU!’ pasa lo mismo. ‘JU’ es una antigua práctica de los Sufis. Ellos descubrieron que en vez de repetir el mantra Allah, conviene repetir ‘Allah-jú’, que te ayuda a llegar más profundo adentro tuyo. Y después alguien encontró en el camino que ni siquiera es necesario decir ‘Allah-jú’ -ya el ‘Jú’ solo, cumple el propósito; porque el sonido ‘Jú’ golpea al centro de tu ser. Con solo repetir ‘Jú’ varias veces -vas a sorprenderte-, dejás tu mente muy lejos, paran tus pensamientos, desaparece el tiempo y entrás a un espacio que es tuyo, pero del que nunca estuviste conciente. Uní el ‘Ju’ con el ‘Yaa’, porque siento que el ‘Jú’ realmente funciona, pero es serio. Te centra, pero en tu centro no hay risa, no hay danza…El botón florece, es cierto, pero no hay fragancia. El sonido ‘Yaa’ hace el trabajo; hace completa y total a la palabra ‘Jú’. ‘Yaa-Jú’ no solo golpea tu centro, tu mismo ser, sino que también trae un tremendo sentimiento de alegría, una risa, una danza…es celebración.
Con solamente repetir ‘¡Yaa-Jú!’, vas a sorprenderte: no te volvés triste y serio como se supone que son los santos, sino que se abre una dimensión totalmente nueva: el santo reilón, el dios bailarín…’¡Yaa-hú!’ es solamente una expresión representativa de un ser que ríe y baila.
Instrucciones:
Esta meditación tiene tres partes, dura 21 días y también la podés hacer solo.
1. Instrucciones para la risa:
“La risa auténtica no tiene un motivo; surge en vos como la flor florece en el árbol. No tiene un motivo, no hay explicación racional; es tan misteriosa…de ahí el símbolo de la Rosa Mística…”
Durante siete días, empezá gritando ‘¡Yaa-jú!’ unas cuantas veces; después, reíte sin ningún motivo por 45 minutos. Podés sentarte o acostarte. Algunas personas sienten que acostarse de espaldas las ayuda a relajar los músculos del estómago y hace que se mueva la energía más fácilmente. Otras sienten que cubrirse con una sábana, o manteniendo las piernas levantadas, las ayuda a sacar afuera al niño sonriente y reilón. El énfasis está puesto en encontrar tu risa interna, risa sin ningún motivo, así que generalmente tus ojos están cerrados; sin embargo, algún contacto visual con tus amigos para desencadenar la risa también está bien.
Dejá que tu cuerpo se balancee en una forma risueña y juguetona, con la inocencia del niño que tenés adentro y permitíte a vos mismo reírte con totalidad.
Por momentos podés encontrarte con bloqueos que estuvieron ahí durante siglos impidiendo tu risa; cuando pase esto, grita ‘¡Yaa-jú!’ o hacé el gibberish (sonidos sin sentido) hasta que empiece otra vez la risa.
Let-go: al final de la etapa de risa, sentate perfectamente quieto, con los ojos cerrados, por unos cuantos minutos. El cuerpo está congelado como una estatua, acumulando toda la energía adentro. Entonces, let-go: relajá el cuerpo completamente y dejá que caiga sin ningún esfuerzo ni control. Cuando te sientas listo, sentate otra vez y hacelo en silencio, observando por 15 minutos.
2. Instrucciones para el llanto:
Para la segunda etapa, empezá diciendo
‘Yaa-bú’
suavemente unas cuantas veces; después, permitíte a vos mismo llorar durante 45 minutos. Puede ser que prefieras tener la habitación ligeramente oscura, para ayudarte a entrar en tu tristeza. Podés sentarte o acostar. Cerrá los ojos y entrá profundamente en todos los sentimientos que te hagan llorar.
Permitíte llorar en una forma realmente profunda, limpiando y descargando el corazón…sentí que la represa de todas tus heridas y sufrimientos reprimidos está rompiéndose -dejá que las lágrimas te inunden. Si te sentís bloqueado o con sueño después de llorar por un rato, hacé gibberish; balanceá un poco el cuerpo hacia adelante y hacia atrás, o decí
‘Yaa-Bú’
de nuevo unas cuantas veces. Las lágrimas siempre están ahí, no las impidas…
Let-go: cada vez que termines cada día la etapa del llanto, sentate perfectamente quieto por un largo rato y después entrá al let-go , de la misma forma que lo hiciste después de la risa.
Durante esta semana de llanto, estáte abierto a cualquier situación que te pueda traer lágrimas…Permitíte estar vulnerable…
“Cuando termine la risa, vas a encontrarte inundado de lágrimas y agonía…pero eso también va a ser un gran fenómeno de descarga…van a desaparecer muchas vidas de dolor y sufrimiento…Si podés deshacerte de estas dos capas, te encontraste a vos mismo…”
3. Instrucciones para el observador en la cima:
Para la tercer semana, sentate en silencio el tiempo que te sea cómodo, y después bailá con música ligera que toque el corazón. Podés sentarte en el piso, o usar una silla. Tu cabeza y espalda deberían estar lo más derechas que puedas; los ojos cerrados y tu respiración natural.
Relajate, estáte conciente, volvete como el observador en la cima, solamente presenciando cualquier cosa que pase. La meditación es el proceso de observar, no importa lo que observes. Acordate de no identificarte con nada ni perderte en cualquier cosa que venga: pensamientos, sentimientos, sensaciones corporales, juicios…
Después de sentarte, poné alguna música suave que te guste y bailá. Dejá que el cuerpo encuentre su propio movimiento y seguí observando mientras te movés; no te pierdas en la música…
4. Algunos puntos de ayuda:
· Para esta meditación existe una cinta o CD con música que puede conseguirse a través de los distribuidores listados al final del libro.
· Durante todo el período de veintiún días, lo mejor es evitar otras meditaciones o sesiones catárticas (como la Meditación Dinámica, Kundalini, o sesiones de bioenergética, etc.)
· Si hacés la Meditación de la Rosa Mística con amigos, no hablen entre ustedes.
· Mucha gente se encuentra con una capa de enojo durante la semana de risa, o durante la del llanto. No hay necesidad de que te estanques ahí; expresalo con gibberish y movimientos corporales y después volvé a la risa o al llanto.
· ¡Festejá tu risa, festejá tu llanto, festejá tus momentos de observación en silencio.!










